Actualmente la oferta rica y variada de alimentos que consumimos nos ha llevado a perder “el sentido común” de lo que nuestras capacidades digestivas y metabólicas son capaces de abarcar.

Se supone que tenemos que comer de una manera equilibrada, aportando la parte de vitaminas, minerales, proteínas y calorías que nuestro cuerpo necesita de manera individualizada!

Por ejemplo, nos aconsejan consumir cereales integrales que tienen incorporados todos los minerales y vitaminas necesarios para ser metabolizados y sacar el máximo partido de nutrientes, que los cereales refinados (carentes de vitaminas y minerales), junto con complementos dietéticos.

El equilibrio viene por elegir alimentos adecuados a la constitución y a la condición de cada uno, acercándonos así al estado de salud óptimo. Debemos comer alimentos de temporada, de nuestro entorno, de acuerdo con el clima, cocinados y masticados correctamente.

En esta sección os presentaré alimentos, sus cualidades y maneras de cocinarlos para que tengáis herramientas para poder seleccionar cuales de ellos son necesarios ingerir en cada momento de nuestra vida, ya sea para mantener el “bienestar” como para que nos ayuden a superar etapas de determinadas deficiencias nutricionales.

No se trata de dar normas, sino que cada uno de nosotros tenemos que encontrar nuestro propio equilibrio.

Últimamente me pregunto con mucha frecuencia, por qué cada vez los jóvenes se enferman más que antes; por qué muchos niños tienen sobrepeso; por qué enfermedades como el cáncer, la diabetes, enfermedades cardiovasculares están a la orden del día.

Estoy segura que la alimentación tiene una gran parte de culpa de todo esto… ¿por qué no intentamos entrar en razón y escuchar nuestro cuerpo? ¿Por qué no intentamos cambiar nuestros hábitos alimenticios? No es necesario que todos los alimentos sean ecológicos, pero si que es muy importante garantizar que nuestro cuerpo recibe unos nutrientes de calidad!!

La dietética oriental también nos ayudará a interiorizar nuevas costumbres alimentarias reconduciendo nuestro cuerpo a un estado de salud óptimo!

Hipócrates decía:

“Somos lo que comemos”.

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