¡Ha llegado la hora de proteger el organismo de las fiestas navideñas!

La Navidad está a la vuelta de la esquina lo que significa celebraciones con la família y amigos. Esto es sinónimo de compartir comidas donde consumimos alimentos poco habituales de nuestro día a día, comidas en compañía de aperitivos, menús copiosos, aumentamos la cantidad de las raciones, alimentos poco ligeros y saludables, postres dulces y, por supuesto alcohol… y nuestro organismo puede sufrir algunas consecuencias.

Digestiones lentas y pesadas, con posibles cambios del tránsito intestinal, subidas de nivel de colesterol, glucosa… por lo tanto, la prevención será básica para limitar los excesos y reducir las toxinas.

¿Qué trucos nos ayudarán a organizarte durante las comidas?

Hay fechas que, por tradición, ya sabes cuál será el menú y sabes que la comida en sí será completa, calórica y variada respecto tu consumo habitual. Además es normal que queramos probar todos los platos de la mesa. Para poder llegar a los postres sin la necesidad de desabrocharse el botón del pantalón, debemos controlar las cantidades. Esto lo podemos hacer mediante la ingesta intuitiva, detectando los momentos de hambre y saciedad. Escuchar nuestro cuerpo y hacerle caso cuando nos avisa que ya está lleno. Es recomendable comer lentamente, disfrutando de cada alimento, de su textura, sabor y olor. Convierte el momento de comer en un placer.

Nuestro mecanismo de defensa es reaccionar compensando comidas, es decir, si sabemos que el día de Navidad nos espera una comida contundente, muchos de nosotros o no desayunamos o desayunamos muy poco. Con esto conseguimos que cuando llega la hora de sentarse a la mesa tenemos tanta hambre que nos será imposible controlarnos y comer de forma intuitiva. Por lo tanto, es recomendable hacer el resto de comidas de forma habitual y si nos sentimos muy llenos de la comida, hacer una merienda o cena más ligera, siempre siguiendo nuestras señales de hambre y saciedad.

No hacer más de una comida copiosa al día, beber caldos e infusiones a lo largo del día, mantener la actividad física diaria y esperar tres horas después de cenas abundantes antes de ir a dormir.

Deberíamos acotar los turrones, bombones y polvorones para los días especiales, de esta manera los disfrutaremos más que si se convierten en alimentos que siempre tenemos disponibles.

¡Alimentos y consejos que nos pueden ayudar a superar mejor estos días de empacho!

  • acompañar los platos de proteína y de grasa con una buena ensalada de alimentos amargos: escarola, endivia, rabanitos, un grano de ajo picado fino, una granada, aceite de oliva virgen y vinagre de manzana no pasteurizado. Todos estos ingredientes nos ayudarán a digerir.
  • comer piña y papaya fresca ya que las dos frutas contienen enzimas que nos ayudan a digerir mejor (proteasas y papaína respectivamente). Sólo sirve la fruta natural y no en almíbar.
  • acompañar las comidas más grasas con salsas digestivas hechas a base de jengibre rallado, nabo crudo, rabanito y aliñado con vinagre de manzana no pasteurizado ya que contiene más enzimas digestivos.
  • comer una cucharada sopera de chucrut (col fermentada) o de germinados (alfalfa por ejemplo) acompañando las comidas fuertes. Contienen enzimas para digerir mejor junto con propiedades probióticas.
  • pensar una alternativa saludable al azúcar refinado como la fruta seca, azúcar de rapadura o miel. Elaborar recetas saludables de postres que sacien el deseo de dulce sin la necesidad de añadir este tipo de azúcar: chocolate 100% cacao acompañada de frutas secas (pasas, dátiles; rawnie de chocolate, plátano, dátiles sin azúcar añadido, ni lactosa, ni gluten, ni cocción; delícias de calabaza y castañas: hechas a base de puré de calabaza y castañas secas remojadas y cocidas, con pasas y rebozadas con sésamo o piñones; beber infusión digestiva dulce: a base de anís, berbena, camamilla dulce, menta o hinojo.
  • se aconseja hacer ejercicio físico tres veces por semana, aeróbico y de una hora y media como máximo para ayudar a quemar calorías. Algunos ejemplos serían correr, ir en bicicleta, andar con ritmo rápido y constante… Sudar es una técnica saludable para eliminar toxinas a través de la piel.

  • intentar consumir alimentos con pocas calorías, sobretodo frutas y verduras, que nos aportan agua, fibra, nos sacian y, por lo tanto, nos ayudan a depurar el organismo, básicamente el hígado. Comer crudo, tomar combinados de fruta en forma de zumos y batidos, cocer los alimentos al vapor o beber caldos depurativos serían algunos de los ejemplos de maneras de cocinar estos productos.
  • algunas de las frutas aconsejables serían la manzana, la pera, el kiwi o la uva, ya que nos aportan un tipo de fibra que ayuda a eliminar toxinas y limpiar los intestinos, además de regular el estreñimiento. El pomelo es otra fruta con poder diurético.
  • Si hablamos de verduras, tenemos la remolacha, el rábano negro, la alcachofa, la col y el apio. Todas tienen propiedades diuréticas, protectoras del hígado y de la vesícula biliar. Purifican la sangre y tienen poder antioxidante que permite captar las toxinas y eliminarlas del organismo. Os recomiendo el calabacín y la berenjena -que contienen mucha agua-, ya sean en forma de crema con un poco de patata y cebolla, a la plancha o al vapor. Su poder diurético nos permite eliminar líquidos y toxinas por vía urinaria.

  • eliminar de la dieta los azúcares refinados, fritos, harinas refinadas y grasas saturadas, por lo menos los días no señalados de estas fechas, nos ayudará a encontrarnos mejor y a evitar inflamaciones intestinales, hacer mejores digestiones, evitar flatulencias, dolores de cabeza, migrañas… Y, por último, remarcar la importancia de beber agua durante todo el día, no sólo durante las comidas.

¡Suplementos naturales para ayudar a depurar el organismo de toxinas y excesos!

  • El cardo mariano (Silybum marianum) protege el hígado y la vesícula biliar, con  acción antiinflamatoria importante, actúa como antioxidante de las células hepáticas y elimina impurezas que se depositan cuando se filtra sangre contaminada.
  • El diente de león (Taraxacum officinale) tiene poder estimulante de la función hepática y biliar, gran poder diurético. Depura la sangre de toxinas.

  • La alcachofa (Cynara scolymus) contiene cinarina como principio activo mayoritario y su principal función es favorecer la secreción biliar para ayudar a digerir las grasas. Tiene efecto hepatoprotector. 
  • El inositol ayuda al hígado a descomponer y metabolizar mejor las grasas y eliminarlas del organismo. Se potencia su acción en combinación con vitaminas del grupo B, y cuando se consume con la colina, el inositol forma lecitina, conocida para luchar contra la formación de grasa.
  • La metionina (aminoácido esencial) minimiza la absorción de algunas grasas como el colesterol e impide que se deposite en arterias, cosa que prevé posibles alteraciones cardiovasculares. 
  • La cúrcuma (Curcuma longa) es más conocida por su función como antiinflamatorio, pero su elevado contenido en curcumina permite atribuirle propiedades hepatoprotectoras y antioxidantes junto con propiedades coleréticas y colagogas, ya que favorece el drenaje y vaciado de la vesícula biliar. Mejora las digestiones, especialmente las de grasas, y disminuye las flatulencias.

  • El boldo (Peumus boldus) tiene una función digestiva importante, ya que aumenta las secreciones biliares cosa que facilita estos mismos procesos. También tiene función hepatoprotectora y propiedades carminativas -favorece la eliminación de gases-, sedantes, depurativas y diuréticas.
  • La Garcinia cambogia, gracias al ácido hidroxicítrico (principio activo principal), bloquea la enzima que transforma el exceso de hidratos de carbono en grasas y colesterol. Actúa también como saciante.
  • La Gymnea sylvestre ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre y a reducir estas ganas y ansiedad de picar dulce entre horas.
  • El cromo es un oligoelemento que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas. Tiene una función muy similar a la Gymnea sylvestre.
  • La judía blanca o faseolamina (Phaseolus vulgaris) se ha demostrado su efectividad en distintos estudios clínicos gracias a su capacidad de bloquear temporalmente la absorción de hidratos de carbono.  
  • La Chlorella es una alga de agua dulce que aporta proteínas, vitaminas y minerales. Contiene mucha clorofila, lo que significa que aporta oxígeno a la célula, tiene elevada capacidad de captar metales pesados y toxinas, regula las funciones intestinales, estimula el sistema inmunológico, etc. En resumen, hay que valorar su poder depurativo y regulador intestinal.

¡Ejemplos de platos ligeros y a la vez navideños para diseñar el menú de los días más señalados!

  • entrantes: chips vegetales, encurtidos, patés vegetales, canapés con pan de harina integral y semillas…
  • primeros platos: canelones de espinacas; pastel de pescado; rollitos de esqueixada de bacalao con salsa de albahaca; ensalada de kale macerada con salsa de aguacate; canelones de berenjena rellenos de calabaza, xiitake y nueces; sopa de pasta con caldo vegetal; cremas de verduras como la vichyssoise caliente o crema de calabaza con semillas de sésamo; canelones de pescado…
  • segundos platos: pollo ecológico con pasas y piñones, pescado al horno, marisco… y si quieres un plato más vegetariano puedes hacer redondo de seitán, calabaza rellena de lentejas y arroz…7

  • postres:  fondue de chocolate negro con brochetas de fruta, pastel de zanahoria (con azúcar de caña integral), polvorones de aceite de oliva (sin mantequilla), turrones hechos en casa, etc.

 

Con estos consejos estamos seguros que disfrutarás de unas comidas navideñas llenas de buenos momentos y lo más importante de un mejor estado físico y sin culpas!

 

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