Actualmente la alimentación de muchos deportista también se basa en el abuso de azúcares y cereales refinados, grasas saturadas, comidas procesadas…y sobretodo un exceso de proteínas la procedencia de las cuales, en muchas de la ocasiones, proviene de batidos y barritas. Hay una disminución de fruta, verdura, legumbre y cereal integral. El resultado, es un deterioro del rendimiento y la posible aparición de enfermedades por falta de cantidad de nutrientes de calidad.

Una dieta baja en calorías, según estudios de nutrición realizados por expertos, presenta deficiencias nutricionales de hierro, zinc, calcio y vitaminas del grupo B.

Es importante personalizar la dieta según el tipo de deporte que se realice ya sea desde baloncesto y fútbol hasta deportes como la gimnasia rítmica, el esquí, la natación, el patinaje…

Cereales:

los cereales son la principal fuente de hidratos de carbono para el organismo. Los cereales refinados provocan problemas de digestión, migrañas, enfermedades intestinales, alergias, inflamaciones articulares como artritis…

Necesitamos cereales integrales sin refinar ya que regulan niveles de glucosa en sangre, nos aportan más energía y son ricos en vitaminas del grupo B.

Azúcares:

están presentes en productos refinados produciendo una deficiencia de vitaminas B y minerales. Acidificació de la sangre y para poder neutralizarla de nuevo se utiliza el calcio de nuestro organismo produciendo así daños en oseos a largo plazo. Depresión del sistema inmunológico. Se produce un incremento del colesterol, triglicéridos… y por último, después de una hiperglucémia seguida de una hipoglucémia tras la ingesta de azúcar se produce un cansancio físico importante.

Lácteos:

una de las intolerancias alimentarias más frecuentes es la intolerancia a la lactosa. Una vez los humanos ya no estamos en período de lactancia, nuestro cuerpo no tienen una buena predisposición para absorber la leche. Mucha gente también es alérgica a las proteínas de la leche como la caseína. Puede provocar alergias dermatológicas, exceso de mucosidades, inflamación a las articulaciones, hinchazón abdominal…El calcio se puede obtener también de las algas, semillas de sésamo, legumbres…

Grasas:

el cuerpo necesita grasas para su correcto funcionamiento, pero no grasas saturadas de difícil digestión provocando así una sobrecarga hepática y un aumento del colesterol. Recomiendo el aguacate, el aceite de oliva virgen extra, el tahín…como grasas de buena calidad. Los aceites alterados a elevadas temperaturas se convierten en tóxicos. Muchos aceites de este tipo se encuentran en bollería, pastas, galletas…

Proteínas:

Hay que consumir proteínas de alto valor biológico, es decir,que tengan todos lo aminoácidos esenciales. Se encuentran básicamente en alimentos de origen animal. Los alimentos de origen vegetal suelen tener algún déficit de dichos aminoácidos, por este motivo, se tiene que saber combinar para conseguir una proteína completa (arroz con guisantes, arroz con lentejas, trigo con garbanzos). Las proteínas de origen animal y vegetal tienen sus ventajas y sus inconvenientes, pero la carne no es indispensable, pudiendo obtener proteínas procedentes del pescado, legumbres y cereales integrales.

Se pueden consumir productos de origen animal no ricos en grasas saturadas ni que sean carnes procesadas. Os recomiendo que sean ecológicos para garantizar una mayor calidad del producto y con menos concentración de tóxico a nivel tisular.

El déficit de proteínas provoca dificultades en el crecimiento del pelo, uñas, músculo…pero un exceso de proteína también genera sobrecarga renal, cetosis (se recurre a la proteína como fuente de energía cuando se debe recurrir a los hidratos de carbono), acidificación del pH…

La semana que viene profundizaremos más en cada uno de los macronutrientes!!!

Escribe un comentario