Hacia tiempo que en mi cabeza estaba este restaurante de la Rambla del Raval de Barcelona: Restaurante 4 amb 5.

Al lado de la Taverna del Suculent y del Suculent Restaurante, se encuentra este huerto donde predomina una cocina próxima donde los vegetales son los protagonistas. La proteína animal sólo aparece para redondear algunos platos pero no se mastica, la encuentras en forma de suquets y cremas.

Antonio Romero al mando de la cocina, ha conseguido que tenga ganas de volver! ¿Sabéis la sensación de haber disfrutado, haber comido sanamente y que tengas una digestión fácil? No tiene precio…

Todos los platos que pedimos fueron para compartir:

  • Flor de calabacín rellena de samosa: brutal su combinación de sabores del calabacín con patata y especies, acompañada de una salsa de yogur con menta!

  • Remolacha a la sal con pil pil de mandarina de botarga: trocitos de remolacha donde sabor de la mandarina no se notaba pero le daba un toque fresco al plato. Este plato se tiene que probar porque la sensación y mezcla de sabores es curiosa!

  • Alcachofas a la brasa con suquet de galeras: parecía que te estabas comiendo una sopa de marisco! Sabor intenso de las galeras, mezclado con el sabor de las alcachofas a la brasa…sin palabras! Primero trajeron las alcachofas donde podías apreciar pequeñas muestras de ajo confitado y seguidamente el suquet bien caliente por encima! Tal cual comentábamos al principio, no masticas ni una traza de proteína animal!

  • Champiñón portobello a la carbonara: parecía que te estuvieras comiendo espaguetis a la carbonara! Acompañado con queso parmesano por encima… Salsa nada pesada, ligera y champiñón tierno tierno!

  • Nabos guisados y cremas de butifarra blanca y negra: creo que nunca había probado un plato tan bien logrado! Yo que no soy mucho de carne…me pensaba que me tocaría comer trocitos de butifarra, pero no fue así! Tal y como podéis ver en la foto, nabos laminados cubiertos por cremas de los dos tipos de butifarra con auténtico sabor! Exquisito! Otro plato donde no masticas ni un miligramo de proteína animal!

La comida la maridamos con un vino tinto biodinámico de D.O. Priorat Bellmunt Mas d’en Gil: vino con cuerpo (como un Ribera del Duero) pero a la vez más ligero y con un punto más ácido, más sensación de frescor.

De postres compartimos un sorbete de mango con crema de avellanas avellanas (no recuerdo el nombre exacto), también espectacular! Sabor de avellanas intenso, que mezclado con la frescura del mango, es un postre super apetecible y nada empalagoso!

La verdad es que repetiré este descubrimiento porque me he quedado con ganas de probar más platos! La carta no es muy extensa, así que es fácil poder degustar nuevos placeres como los de este sábado!!! El servicio muy atento y os recomiendo hacer una reserva. El local es pequeñito y acogedor.

Espero que os hayan venido ganas de visitar este pequeño huerto en medio de la ciudad!!

Feliz semana!!!

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